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Por Francisco Rodríguez Pérez |
| 15.07.2012 04:04 pm
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A la izquierda
Son muchas las virtudes que todo ser humano tiene. Sin embargo, esas virtudes suelen ser mucho más exigentes y evidentes cuando se trata de quien gobierna a su pueblo.
Por eso, nunca está de más referirse a las potencias del alma, del espíritu y del carácter de aquellas personas que son conductoras de pueblos, como ahora lo hago acerca de César Duarte, Gobernador de Chihuahua, destacando su liderazgo, su inspiración y su gran capacidad de ser agradecido.
Al presente, su liderazgo tiene una muestra de excelencia en la recientemente obtenida presidencia de la Conferencia Nacional de Gobernadores, la cual llega en un momento clave de la historia del país y le coloca en un lugar de privilegio en las decisiones que darán rumbo y certidumbre al próximo Gobierno federal.
Duarte llega a la Conago cuando ésta cumple su primera década de vida, en la hora propicia para reflexionar y conducir el futuro de México; en el momento adecuado para proseguir la reconstrucción de un país capaz de sobreponerse a las condiciones más difíciles; en la circunstancia que obliga a la defensa irrestricta de nuestras instituciones.
Al futuro es incuestionable su potencial en cuanto a la representación nacional de los chihuahuenses, ya sea desde la Conago o desde el Gabinete de Enrique Peña Nieto. Tras la presidencia de la Cámara de Diputados, la primera Magistratura del Estado y la Presidencia de la Conago, el futuro se abre pleno y se alinean los astros, incluso si se tiene la mira puesta en el 2018.
Que se trata de un gobernante en armonía con su pueblo, de eso dan razón y constancia los altísimos niveles de aprobación popular y, evidentemente, los resultados electorales recientemente obtenidos en el estado, por el partido que lo llevó al poder y que ahora postuló excelentes candidatos para todos los puestos de elección popular en la contienda. Y por eso ganaron.
Pero, más allá de las bendiciones presentes o futuras, existe un rasgo muy humano y de gran dignidad en nuestro gobernador: sabe ser una persona agradecida. Me constan, por ejemplo, la veneración a su padre, así como el amor y el respeto para toda su familia.
Esa capacidad, esa facultad, esa virtud de ser agradecido se extiende y explica por qué su vocación para exaltar, reivindicar o nombrar a los Beneméritos del Estado, inspirado especialmente en Carlos Pacheco Villarreal, el héroe y gobernador. Esto explica cómo es que, por primera vez se esté ampliando la visión hacia el pasado, a tal grado de reivindicar las figuras, las acciones, los pensamientos de varios Beneméritos del Estado que hasta ahora permanecían en el olvido.
Ello tiene que ver con la característica de humildad y reconocimiento que el gobernador muestra hacia la historia y su grandeza.
Así, como informa el diputado Francisco González Carrasco, se prepara un gran evento, tentativamente para septiembre de este año, una sesión solemne, con la presencia de los tres poderes del Estado, para inscribir con letras de oro en los muros de honor del Congreso –que pronto serán completamente remodelados– los nombres de los siguientes Beneméritos del Estado: Práxedis G. Guerrero (cuyo decreto ya fue publicado en el Periódico Oficial del Estado y entró en vigor desde el 1 de julio del 2012), Manuel Ojinaga, Pascual Orozco, Pedro Meoqui y, por supuesto, Carlos Pacheco (todos dentro del proceso legislativo correspondiente).
Carlos Pacheco, una inspiración
En esa capacidad de ser agradecido con su pasado, con su tierra, con su gente, el gobernador ha pedido colocar el nombre con letras de oro, en el muro de honor del Salón de Sesiones del Congreso del Estado, de su personaje admirado: Carlos Pacheco Villarreal.
Junto con los honores a los Beneméritos mencionados, la finalidad de la propuesta que el gobernador envió al Congreso local mediante una iniciativa de decreto que ya ha sido aprobada, es reconocer la vida, obra y desempeño del gran héroe chihuahuense.
Al fundamentar la propuesta, se recuerda que Carlos Pacheco fue el gobernador número 40 del estado de Chihuahua; que es considerado un importante militar y político de ideología liberal, cuya obra trascendió y dejó una importante huella para la vida en el país.
Nuestro personaje chihuahuense gobernó también los estados de Puebla y Morelos, y el Distrito Federal; además, se destacó por haber sido secretario de Fomento, Colonización e Industria; así como de Guerra y Marina.
La investigación histórica dice que fue hijo de Carlos Pacheco y de doña Altagracia Villalobos; nació el 16 de octubre de 1839, en el pueblo El Terrero, que hoy lleva su nombre, perteneciente al municipio de Balleza.
Le tocó vivir la guerra de Reforma y participar de manera activa en la segunda intervención francesa, en el periodo de la República, la revolución de Tuxtepec, así como en la etapa del porfiriato.
Por sus acciones, obtuvo en vida varias condecoraciones, incluso por el gobierno de Venezuela. Murió el 15 de septiembre de 1891, en Córdova, Veracruz; fue sepultado en la Rotonda de los Hombres Ilustres, y la legislatura local decretó nueve días de duelo en el estado.
El general Pacheco, se expone en el dictamen, tuvo una singular, así como una destacada trayectoria, cuyas nobles, además de progresistas acciones, lo hacen digno de ser recordado de manera permanente por los chihuahuenses.
El gobernador refiere que la obra de este importante chihuahuense es vasta, con la cual se da cuenta de su grandeza y trascendencia, por lo que, enfatiza que “en justicia, es momento de reivindicar su imagen en la propia tierra que lo vio nacer: el estado de Chihuahua”.
Resalta además que la propuesta se da en el marco de la reciente reubicación de la estatua erigida en su honor a una nueva plaza más digna, en la avenida que lleva su nombre, después de haber sido removida de la original para permanecer arrinconada en una acera, en la cual permaneció prácticamente en el olvido.
Asimismo, manifiesta que “José Eligio Muñoz, Pedro Ignacio Irigoyen, Benito Juárez, Abraham González, Francisco Villa, Toribio Ortega, Miguel Hidalgo y Costilla, José de Urquidi, Agustín Melgar, los Constituyentes de 1857; Cuauhtémoc, Ángel Trías Álvarez, Francisco R. Almada y Elisa Griensen, son los nombres de personajes que en grabado áureo resguardan celosamente los chihuahuenses en los muros del recinto de la representación popular, ya sea por sus méritos o servicios destacados prestados al Estado o a todo el conjunto de la nación –o al México prehispánico, como en el único caso de Cuauhtémoc.
Muchos de ellos han tenido papeles decisivos para el desarrollo de Chihuahua, o bien, en esta tierra han cumplido fragmentos relevantes de la historia de la Independencia, de la época de la Reforma y de la Revolución”.
La propuesta puntualiza: “estas piezas siempre estarán incompletas si en justicia no integran a esa memoria el nombre del general Carlos Pacheco Villalobos”.
El Congreso reitera que el chihuahuense distinguido fue merecedor de la declaración como Benemérito por los Estados de Morelos y Chihuahua, este último por decreto del H. Congreso del Estado, que le otorgó una medalla de oro, según quedó plasmado en el Periódico Oficial del Estado, Año XI número 44, correspondiente al 20 de octubre de 1888, al sancionar dicho decreto el entonces gobernador constitucional del Estado Libre y Soberano de Chihuahua, Lauro Carrillo.
Dicha medalla llevaba la siguiente leyenda: por el anverso “Al General Carlos Pacheco, Benemérito del Estado de Chihuahua”, y por el reverso, “El Estado Agradecido. Decreto del 16 de octubre del 1888”.
La vida del general Pacheco se divide en dos etapas: una como militar y la otra como funcionario público, en las cuales, ya sea a través de su destacada participación en numerosas batallas o bien, realizando acciones de gran beneficio para el pueblo, quedó demostrada su valentía y su gran compromiso con la patria, lo cual trascendió las fronteras del país al ser galardonado por el Gobierno de Venezuela con el “Busto del Libertador”.
De esa forma, los diputados que integran la Comisión de Educación, encargada de dictaminar la propuesta del gobernador, coincidieron en que es hora de continuar con las acciones que hace 124 años iniciara el Poder Legislativo de Chihuahua.
En un mundo, en un país, en estados y ciudades que han perdido la capacidad de ser agradecidos, cuando las personas suelen ser ingratas hasta con sus cercanos y amados, el Gobernador César Duarte, nos muestra uno de sus rasgos de humildad y sencillez: agradece al pasado, al presente y al futuro, por él mismo, pero más por Chihuahua y por México. Que sigan firmes ese liderazgo, nacional y estatal, esas inspiraciones y esas virtudes y talentos. ¡Hasta siempre!
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